Cuando empecé en el mundo del alquiler a corto plazo, no había muchos modelos a seguir que se parecieran a mí. Una mujer latina, comenzando desde cero, en un mercado que históricamente ha sido dominado por perfiles muy diferentes.
Hoy eso está cambiando. Y me enorgullece ser parte de ese cambio.
El contexto
Las mujeres latinas en Estados Unidos representan un segmento de emprendedoras en crecimiento exponencial. Pero en el mundo de la inversión inmobiliaria, aún estamos subrepresentadas. No porque no tengamos capacidad. Sino porque nadie nos enseñó que podíamos estar aquí.
Las barreras reales (y cómo superarlas)
Barrera 1: "No tengo dinero"
El arbitraje y el co-hosting requieren capital mínimo. La primera barrera es mental, no financiera.
Barrera 2: "No entiendo los números"
La educación financiera no se enseña en la escuela. Pero se puede aprender. Empecé sin entender nada de cap rates o NOI. Hoy los enseño.
Barrera 3: "No sé inglés perfectamente"
El mercado latinoamericano de STR es enorme. Y en EE.UU., la comunidad hispanohablante está creciendo en todos los mercados clave.
Barrera 4: "No confío en mí misma"
Esto es lo más difícil de superar. Y lo que más trabajo en mis mentorías.
Mi misión
No es solo enseñar Airbnb. Es mostrarle a otra mujer latina que ella también puede construir un portafolio, tener libertad financiera y diseñar una vida en sus términos.
Más que administrar propiedades, construyo oportunidades. Y esa misión la llevo en cada clase, en cada mentoría, en cada artículo que escribo.